El camino de la danza me ha llevado a muchos lugares en los que nunca me imaginé estar, y no me refiero sólo al espacio geográfico, sino a las personas que he conocido y los proyectos que he realizado... Empezando por mi giro de profesión que en relaidad no fue algo dramático ni drástico, bueno, dramático tal vez, ya que me lesioné la espalda y tras un año de recuperación y fisioterapia para volver a "bailar al 100%", pues bailé unos 5 años más, en esas fechas dejé de escribir frecuentemente en el blog, pero afortunadamente desde que estaba en la universidad me di cuenta de que soy buena diseñando iluminación y además me gustó mucho en su momento, así que empecé a desarrollar mi carrera como iluminadora a la par de mi carrera como bailarina, docente y coreógrafa. Finalmente poco a poco fui dejando las actividades como bailarina, posteriormente las de coreógrafa y al final las de docente quedandome únicamente con la de iluminadora o Lighting Designer pues es mejor pagado y me requiere definitivamente menos exigencia física que me ayuda a cuidar más mi lesión. Al principio sólo me enfoqué en la iluminación para danza y teatro, luego empecé a hacer algo de música clásica y ópera, y finalmente terminé haciendo bandas de rock, pop y electrónico, trabajo por el cual he sido "reconocida mundialmente", ya que me invitaron a participar en el libro Collected Light Volume Three: Women in Entertainment Lighting, junto a grandes figuras de la iluminación, etc, etc...
Y es aquí donde seguramente se preguntarán ¿qué tiene eso que ver con el título del post?, bueno pues que como artista en esencia, hay algo que no me gusta para nada y ese es el plagio, el robo o la omisión de créditos en una pieza, pero en general suele ser muy raro que llegue a algo muy grande dentro del medio artístico, por así llamar a lo que a la élite cultural se refiere, ya que los plagiadores suelen refugiarse bajo la hermosa palabra "reinterpretación", la cual los libera de sus responsabilidades del pago de los derechos de autor. Pero ¿qué pasa cuando eso no está regulado y además se germina en un entorno competitivo donde lo principal no es el concepto del show sino del artista y casi siempre todo gira entorno a ese ente? exacto, el plagio no es plagio, pero en realidad si es plagio, sólo que como los conciertos de música popular se ven como negocio, pues mientras a mi como creativo me paguen me da igual si me dan el crédito o no, dando lugar a todos esos goblins de la iluminación que se toman fotos simulando que ellos hicieron el diseño o show de X o Y venue, festival, lo que sea. Y bueno, no es que no estén trabajando en la producción, pero es muy distinto poner un pie de foto o un mensaje que diga: "trabajando para que el show de Z salga como debe", a uno que pregine: "aquí dándole con Z" u "otro show más con Z", pienso que es antiético y por supuesto amoral, o inclusive inmoral.
Tras este tipo de acciones que esos goblins suelen tener, pues he tenido varias conversasiones con iluminadores de alto nivel, iluminadores de artistas como: Panteón Rococó, Farruco, Marisela, Caifanes, Amanda y Diego Verdaguer, entre otros, y obviamente no llegamos a ningún consenso real, ya que esa línea es muy delgada y basta con un desliz ligero para que se borre, pero si llegamos a que esos que hacen ese tipo de cosas, suelen ser seres que no saben diseñar ni programar y puede que crezcan un poco, pero al final su falta de conocimiento y talento sale a relucir y sólo terminan expuestos, aún así a mi me puede bastante su cinismo y la forma en que lo presumen en sus redes, mismas en las que estamos todos ahí integrados y finalmente, como dice el dicho: "entre gitanos no nos leemos la mano", porque para colmo somos una comunidad muy pequeña y aunque no nos conozcamos todos en persona, si nos conocemos por nombre y artistas con los que trabajamos.
Bueno tenía que sacarlo de mi, porque si me ha estado dando muchas vueltas el asunto, y sé que no voy a cambiar este tipo de cosas, pero al menos si alguien que se dedique a esto le resuena y lo hace cambiar ese nefasto comportamiento y le incita a prepararse mejor para conseguir un lugar en la industria, pues me doy por bien servida.